Hay mil formas de suicidarse, y una de ellas es conducir por una carretera de 2 carriles a 250 km por hora. El coche que está filmando circula a unos 120-130 km/hora en el momento en que un deportivo negro le sobrepasa a toda velocidad por el carril izquierdo. Si a alguno de los vehículos de la derecha se le hubiera ocurrido cambiar de línea, quién sabe si habrían sido capaces de ver por el retrovisor el otro coche que venía.